Un programa económico para una nueva Barcelona

por Gonzalo Bernardos

 

El tesoro más grande de Cataluña es la ciudad de Barcelona. Los Juegos Olímpicos pusieron a la capital catalana en el mapa del mundo. No obstante, su magnífica transformación urbanística y turística y unas excelentes campañas de publicidad y marketing la convirtieron en una marca universal. Por desgracia, en la actualidad es una sombra de lo que llegó a ser veinte años atrás. Primero fue un lento y casi imperceptible declive y, después de la llegada a la alcaldía de Ada Colau, un rápido viaje por el túnel del tiempo hacia un pasado de infausto recuerdo. En 2023, el gran reto del nuevo alcalde será revertir la negativa dinámica de los últimos ocho años y convertir a la ciudad en una fuente de oportunidades para cualquiera que resida o trabaje en ella.

Desde mi perspectiva, dicha conversión implicaría la creación de un nuevo modelo con diez objetivos principales y la generación de un número equivalente de polos económicos en su territorio. El primero habría de convertir a Barcelona en:

1) Una metrópoli abierta y cosmopolita. Un lugar donde nadie se sienta foráneo sea cuál sea su procedencia. Una característica imprescindible para llegar a formar parte de la Champions League de las ciudades del mundo. Dentro de dos décadas, si únicamente sigue siendo el municipio más importante de Cataluña y el segundo de España, Barcelona habrá fracasado.

2) Una aspiradora de talento empresarial. La generación de muchos y bien retribuidos puestos de trabajo pasa necesariamente por la atracción de emprendedores y ejecutivos. Ayudar a su rápida integración en la ciudad, facilitar la creación de nuevos negocios y ofrecer de manera indirecta capital para financiarlos son condiciones indispensables para importarlos.

3) Una urbe donde trabajar. Barcelona no debe ser solo un magnífico municipio donde vivir, sino también un gran lugar para trabajar. La conversión de suelo industrial en residencial, la transformación de edificios de oficinas en viviendas y la resignación a la desaparición de tejido comercial en numerosos barrios constituirían grandes errores que pasarían dentro de unos años una cara factura a la ciudad.

4) Un municipio sostenible. La sostenibilidad ambiental no es una opción, sino una necesidad. Hay cuatro medidas imprescindibles: la rehabilitación de viviendas para reducir la factura energética, la potenciación del transporte público a través de su gratuidad (financiada con el establecimiento de peajes en las entradas de la ciudad y el aumento del Impuesto de Bienes Inmuebles), un mayor número de vías para los medios alternativos (bicicletas, patinetes, Segway, etc.) y el fomento de actividades industriales escasamente contaminantes.

5) Una capital cultural. De las antiguas y las nuevas artes. En catalán, castellano, inglés y cualquier otro idioma. Hay que aumentar el número de editoriales, museos, teatros y salas de conciertos, a través de subvenciones e incentivos fiscales. También debe aspirar a ser un centro mundial de producción de videojuegos. Un negocio cuyo techo aún está muy lejos.

6) Una urbe deportiva. Del deporte profesional y el aficionado. Del tradicional y de los E-sports. El emblema de nuestro deporte ha de seguir siendo el F.C. Barcelona (una gran multinacional empresarial), pero hemos de impedir que sea el único. Es imprescindible disponer de más y mejores instalaciones deportivas en los barrios. En E-sports hemos de crear clubs de relevancia mundial. Los acontecimientos deportivos de alcance internacional deben ser una constante y dar lugar a una marca como puede ser BCN Grand Prix.

7) Una gran capital turística. Podemos tener más visitantes y de mayor calidad. No obstante, una parte de ellos los hemos de compartir con los municipios del área metropolitana mediante una buena coordinación, la creación de nuevos emblemas turísticos y la potenciación de algunos desconocidos para el gran público.

8) Una ciudad comercial. Para lograrlo, hemos de tener una oferta diversificada. Facilitar una extensa y variada red comercial en los barrios, unos establecimientos emblemáticos de nivel internacional en el centro de la ciudad y unos diferentes y singulares en algunos lugares de fácil acceso para la mayoría de la población.

9) Una capital financiera. La irrupción de nuevos operadores únicamente online  transformará la prestación de servicios financieros. En pocos años, el número de entidades crecerá considerablemente porque las nuevas tecnologías derribarán una gran parte de las actuales barreras de entrada. La ciudad debe ofrecer importantes ventajas económicas, y todas las fiscales posibles, para lograr la instalación en ella de importantes sedes de las nuevas empresas.

10) Una ciudad administrativa. La creación de un lobi, con importantes complicidades a nivel internacional, debería lograr la instalación en la ciudad de nuevas multinacionales cuyo objetivo sea operar en el sur de Europa o en Iberia (España y Portugal). También habría de intentar desplazar hacia el municipio algunos órganos de la Administración General del Estado y de la Unión Europea.

Los segundos serían los siguientes:

1)  La principal área industrial estaría situada en la Zona Franca. Habría de reducir su actividad logística y aumentar la industrial, pues la primera genera comparativamente pocos puestos de trabajo por hectárea de terreno. La nueva industria del automóvil, los equipos de producción de energías renovables, la alimentaria (muy relacionada con Mercabana) y la producción de partes o la totalidad de casas prefabricadas deberían ser sus prioridades

2) Una gran ciudad sanitaria en la Sagrera. Desplazar el Hospital Clínico desde su actual ubicación (le hace falta mucho más espacio) a la localización recomendada. En torno a él, crear una gran ciudad sanitaria, con instalaciones públicas y privadas y una inmejorable conectividad. Para lograr atraer al turismo sanitario, una parte debería estar especializada en la rehabilitación y en la generación de un mayor bienestar personal.

3) Concentración de la nueva economía en el 22@. Sin duda, la gran beneficiada de la operación de captación de talento nacional e internacional. Ubicaría a empresas destinadas a servicios informáticos, digitales, online o de tratamiento de datos.

4) Centralización de la Administración Pública en la Marina del Port. Una actuación que significaría desplazar casi todos los servicios administrativos de la Generalitat y el Ayuntamiento a dicha localización. La potenciación de los servicios prestados de forma online gracias a los fondos europeos que recibiremos entre 2021-2027 hará innecesaria una ubicación más céntrica.

5) Integrar los servicios financieros, de auditoría y consultoría en la Avenida Diagonal (plaza Pío XII hasta Mossèn Jacint Verdaguer), Paseo de Gràcia y Rambla Catalunya. Convertir la Av. Diagonal en una calle de circulación restringida y casi específicamente de transporte público, donde transiten con una elevada frecuencia los tranvías o autobuses eléctricos. Una zona donde la Administración debería facilitar la transformación de edificios residenciales en inmuebles de oficinas y coworkings e impedir las actuaciones en sentido inverso.

6) Creación de dos grandes centros comerciales abiertos. Serían diferentes a los tradicionales, con un marcado carácter autóctono y sus establecimientos tendría características muy diferentes a los de las grandes multinacionales y franquicias. Ambos completamente peatonales. Uno estaría en Poble Sec y el otro en Gràcia.

7) Ampliación y potenciación del puerto. La instalación tiene dos vertientes: mercancías y pasajeros. La administración de ambas actividades tendría como emplazamiento prioritario la parte más cercana al mar de Via Laietana, el Paseo de Isabel II y el de Colón.

8) Un nuevo uso para la estación de Francia. Creación de un centro comercial de pequeñas empresas de carácter lúdico y gastronómico (edificio de la estación) y en el resto de una gran zona universitaria. En la última tendrían nuevos edificios las tres universidades públicas de la ciudad y se estimularía el desplazamiento a ella de algunas escuelas de negocios y centros de investigación.

9) Convertir Montjuïc en una mini urbe del deporte y la cultura. Los nuevos museos deberían situarse allí. Podría ser de gran ayuda para potenciar la zona el traslado de algunas entidades, como el Polo y Real Club de Tenis Barcelona, que tendrían la oportunidad de aumentar la superficie de sus instalaciones. Indudablemente, la guinda del pastel sería la llegada del F.C. Barcelona y la ampliación y reconversión del actual estadio de Montjuïc. La venta del Nou Camp serviría para financiarla y posiblemente eliminar una gran parte o la totalidad de la deuda actual.

10) Generación de una economía azul. Situada en el Puerto Olímpico y sus aledaños para suministrar servicios relacionados con el mantenimiento de las embarcaciones recreativas y la realización de actividades acuáticas.

En definitiva, es posible una Barcelona mejor, con más y mejores puestos de trabajo, mayores facilidades para el progreso de los jóvenes y un papel más importante en la economía mundial. Si lo conseguimos en el pasado, lo podemos volver a lograr en el futuro. No obstante, hemos de renovar el libreto y una muestra de lo que sería uno nuevo está en las líneas anteriores. El que nos permitió obtener el éxito está caducado y el proporcionado por la actual alcaldesa es un camino a la perdición.